#28: Cargué a mi Amigo en la Espalda… y un Desconocido También Quiso Subirse
Todo comenzó como una tierna fotografía al atardecer: un simple paseo a cuestas, buena iluminación y todo saliendo exactamente según el plan. Una foto rápida, quizá un par de repeticiones, y listo. Fácil.

Entonces, de la nada, un desconocido que observaba el atardecer decidió: “Sí, yo también quiero”. Lo siguiente que sabes es que cargas a un adulto completamente desconocido como si fuera parte de la experiencia. Sinceramente, la segunda foto quizá sea todavía mejor: misma pose, historia totalmente distinta y ninguna explicación necesaria.
